Bienvendias y Despedidas

Publicado: 30/01/2014 en Blog Reflexivo

Hoy mi cuerpo  fue atravesada por muchos sentimientos contradictorios. Las bienvenidas como las despedidas, son cargadas de sentimientos, uno de alegría y el otro de tristeza. No obstante, hoy no lo tenia muy claro y los dos se fueron mezclándose en mi cuerpo y en mi mente, creando un poco de nostalgia. Mis compañeros se habían preparado muchísimo para darle la bienvenida al nuevo grupo, ofreciéndoles un espacio para compartir y conocernos. Estuve muy feliz por el trabajo que habían hecho mis compañeros, y creo que las actividades que habían preparado fueron muy adecuadas para que todos-as pudiésemos hablar un poco. Sin embargo, no logré compartir el entusiasmo de mis compañeros, me sentía triste por estar de vuelta en Castellón y el hecho de sentirme triste me generaba aun mas tristeza porque me conozco como una persona positiva y alegre, llena de entusiasmo y ganas de conocer a otras personas. Ya me había decidido semanas antes de regresar que no quería conocer a la gente del nuevo año, que no quería formar parte de este burbuja y que solo dedicaría tiempo a mis estudios y a los amigos-as que ya tenia. De repente me había convertido en una persona bastante negativa y antisocial, y no sabia como regresar a mi misma. Entonces, me encontraba en este seminario, ante los ojos de los nuevos estudiantes llenos de alegría, entusiasmo y nervios. Parte de mi les quería abrazar, hablar, conocer, y de hecho, este día también lo hacia, con sinceridad y afecto.

Las memorias me traían a las emociones y la alegría que yo sentía al llegar a Castellón hace un año. Los estudiantes del segundo año no habían preparado una bienvenida especial para conocernos, a parte de le cena de bienvenida, que fue un éxito total.  Pero esto no me importaba, yo  venia con ganas de conocer a todos-as, de participar en todo y aprender con pasión y entusiasmo. Recuerdo que venia de mis clases con muchísimo entusiasmo, había conocido a gente maravillosos, y además, me encantaban mis clases, mis profesores-as. No había ningún otro lugar del mundo donde mas quisiera estar. Por primera vez en mi vida me encontraba en un ambiente en donde no me sentía en oposición, toda la critica que yo había hecho a mis previos profesores-as y alumnos-as, formaba parte del currículo del Master. Pude poner palabras a mis pensamientos, a mis criticas y además, me llenaba de alegría conocer a otros-as que compartían estas dudas. En La Universidad de Bergen, deje una clase de Ciencias políticas después de- clase tras clase-criticar y discutir con el profesor, al final me ignoraba porque yo solo interrumpía con mis ideas “radicales”. El no entendía el problema de que todos los libros sobe la política latinoamericana, eran escritos por autores estadounidenses, todos ubicados en la Universidad de Texas. Para el, esto no tuve ninguna conexión con el contendido del libro, que por supuesto, criticaba los gobiernos progresistas de la región además de sostener que la democracia triunfó en la región con el triunfo del capitalismo.  Yo no conocía la teoría decolonial, ni el postcolonialismo, así que mis argumentos no se sostenían el La colonialidad del saber, poder y del ser, sino en el sesgo euro centrista. Por esto, llegar a Castellón y aprender que de hecho existían teorías que sostenían la critica que yo siempre había tenido, me dio una satisfacción muy grande.

El punto es que  existen muchísimos razones para sentirme feliz por formar parte del programa y vivir en Castellón.  De hecho, ahora se acerca la despedida, y estoy recordando a todo lo que quiero acá, a todos-as que he conocido, a la gente maravillosas, y a todo lo que me encanta de estar acá, y de repente, no me quiero ir. Pero así es la vida, llena de bienvenidos y de despedidas, siempre es emocionante de alguna manera, y en los últimos 8 años me he despedido a muchísima gente, y también he estado en miles de situaciones de bienvenida.

Quizás mi mente esta cansada de todas las bienvenidas y las despedidas, cansada de pertenecer un poco pero nunca completo, cansada de querer y perder, de compartir la misma ritual de bienvenida año tras año , para luego llenarme de lagrimas año tras año cuando llega el momento de las despedidas. Pero por otra parte, querer y conocer, aunque esto significa perder y extrañar, es-quizás- lo que hace que la vida es tan bella. Las rutinas también me dan miedo, pertenecer a un lugar, formar parte de un grupo para siempre, levantarme cada día haciendo lo mismo, hablando con la misma gente.. Esto seria una vida estable en donde no  tendría que pasar por tantas bienvenidas y despedidas, no obstante, no somos capaces de controlar la muerte así que las despedida de alguna forma siempre las tenemos que confrontar. Quizás llega un momento en la vida en donde  siento pertenencia ,en donde amo a las rutinas de mi vida, y a toda la gente de mi alrededor, un lugar y una vida que no cambiaria para nada. Esto lo he sentido en varios sitios donde he vivido, pero siempre sabiendo que todo, desgraciadamente, llega a su final.

Reflexionando sobre estos dos años, en el tiempo y el espacio que he vivido entre la bienvenida y la muy pronto despedida, no puedo hacer mas que aprender de mis debilidades. Mucha de mi energía lo he utilizado para un amor imposible que nunca pudiera ser, pero que tampoco pudiese dejar de existir, ahora que ya no existe este amor, ni físicamente, ni en mi mente, me siento liberada, mas feliz, mas positiva y mas alegre.  El amor nunca es seguro, y siempre tomamos un riesgo al abrir el corazón y compartir nuestros sentimientos, no podemos esperar que todo saldrá bien siempre, la vida no es una película de Hollywood. Es lamentable ver que existe tanto resentimiento entre algunas parejas cuando se termina el amor, no podemos controlar los sentimientos y creo que es mejor celebrar el amor que existía que ahogarse con el amor que dejaba de existir. Yo he aprendido, que tengo un trabajo para hacer en mi interior, necesito aprender a cuidarme a mi misma, saber donde están mis limites y ser capaz de controlar mi vida y mi felicidad-sin depender tanto de otras personas. Mi felicidad pueda dejarse influir por otras personas, pero al final de cuentas soy yo la que decido en que grado la felicidad o la nostalgia  dependen de otros o de mi misma.

Las semanas que me quedan las voy a aprovechar a lo máximo, pasando tiempo con los y las compañeros-as, aprovechando todo lo que este espacio en realidad siempre me ha ofrecido. Ahora, pensando en como me sentía al principio de este semestre, me resulta difícil entender porque quería irme. Ahora, daré la bienvenida a la despedida, con lagrimas pero también con alegría por haber vivido estos momentos tan bellos, que formarán parte de mi ser, ahora- y en el resto de mi vida- hasta que me encuentro con la demencia en algún lugar de este mundo, en el futuro lejano.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s